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El carbón activo en polvo es un material carbonoso altamente poroso, obtenido a partir de materias primas ricas en carbono como madera, cáscaras vegetales, carbón mineral o residuos orgánicos, que han sido sometidas a procesos controlados de carbonización y activación.
Estos procesos generan una estructura interna extremadamente desarrollada, caracterizada por una red compleja de microporos, mesoporos y macroporos, lo que le confiere una superficie específica muy elevada. Esta propiedad es la base de su capacidad para interactuar con una amplia variedad de sustancias.
En su presentación en polvo, el carbón activo se caracteriza por un tamaño de partícula muy fino, lo que incrementa el área de contacto con el medio en el que se utiliza. Su color es negro intenso, su textura es ligera y su densidad aparente es baja en comparación con otros sólidos minerales.
Desde el punto de vista químico, está compuesto mayoritariamente por carbono elemental, con pequeñas cantidades de oxígeno, hidrógeno y cenizas minerales, dependiendo del origen de la materia prima y del proceso de activación empleado.
El proceso de activación puede realizarse por métodos físicos o químicos, los cuales eliminan componentes volátiles y crean vacíos internos que se traducen en poros de diferentes tamaños. Como resultado, el carbón activo presenta una estructura altamente irregular, capaz de retener moléculas tanto orgánicas como inorgánicas mediante fuerzas físicas y químicas. Esta estructura no es uniforme, lo que le permite interactuar con compuestos de distinta naturaleza, peso molecular y polaridad.
El carbón activo en polvo sirve para adsorber sustancias, retener compuestos orgánicos e inorgánicos, eliminar impurezas, reducir concentraciones de contaminantes, capturar colorantes, retener olores, remover compuestos indeseados, clarificar soluciones, disminuir la presencia de toxinas, y mejorar la pureza de sistemas líquidos o gaseosos.
Su función principal es actuar como un agente adsorbente altamente eficiente, aprovechando su gran superficie específica para fijar moléculas en su estructura porosa y separarlas del medio en el que se encuentran.